"Un grupo inversor desvinculado del territorio nunca podrá tener una bodega Corpinnat"
Esta marca colectiva de vino espumoso del Penedès cuenta ya con 21 bodegas y endurece el proceso para acceder a ella
Este enero hemos conocido las últimas incorporaciones a la marca colectiva de espumosos del Penedès Corpinnat. Son la Bodega Mir y Torné & Belio. Con estos, ya sson 21 las bodegas que poco a poco han ido conformando este colectivo que nació en 2019. Desde entonces, Corpinnat ha pasado de ser un nombre discreto, a menudo eclipsado por las grandes marcas de escumosos del Penedès, a un concepto asociado a la excelencia por el público experto de todo el mundo.
El proceso para formar parte de Corpinnat no es fácil, ni corto, ni rápido. Y todavía más dificultoso desde enero, momento en que se ha añadido un paso previo —el informe de idoneidad del candidato— que servirá de filtro. Quién lidera el proceso que siguen las bodegas que se quieren incorporar a la marca colectiva és Carles del Amor, gerente de Corpinnat desde marzo del 2024, cuando sustituyó a Jaume Mata, el artífice del entramado administrativo y primer gerente del grupo.
De hecho, él es la primera visita que reciben las bodegas candidatas, para que cada una le explique su historia, como trabaja, los puntos fuertes y los puntos débiles de la casa, mientras que Del Amor les explica el reglamento de la marca colectiva. "Es que bodegas que elaboren como Corpinnat antes de ser Corpinnat no hay, no existen, porque es un corsé muy ajustado y siempre desencaja alguna cosita. Si es pequeña, se puede cambiar rápido —como pasar de cosechar a máquina a cosechar.lo a mano—, pero si son más grandes —por ejemplo, si las viñas no son ecológicas—, necessitan más tiempo para poder entrar" explica. A partir de aquí se empieza a aplicar el protocolo de idoneidad. Se hace un estudio exhaustivo del candidato a partir de una serie de preguntas para conocer el recorrido de la bodega desde el punto de vista vitícola, de producción, de posicionamiento en el mercado, donde vende, cuánto vende, qué reconocimientos o premios ha obtenido, si no ha ganado nunca ninguno o como se financia y el origen del capital, entre otras muchas cuestiones.
"Es una radiografía muy extensa que solo veo yo, no se comparte con el resto de bodegas de Corpinnat. Y con esta informació, preparo un informe para explicar a la junta que hay una bodega que quiere empezar el proceso para auditarse en Corpinnat y avanzo si está más cerca o más lejos de cumplir los requisitos del reglamento", relata el gerente, que remarca que en este informe no sale el nombre de la bodega, puesto que la norma interna indica que la identidad de los candidatos no se conocerá hasta la votación final en asamblea, una vez superadas todas las auditorías.
Novedades del 2026
Este primer filtro es la novedad de este año, que se ha empezado a aplicar este enero y que pretende que las bodegas Corpinnat, además de cumplir el reglamento, también cumplan con "el espíritu" fundacional. "Es por eso que un grupo inversor desvinculado del territorio nunca podrá tener una bodega Corpinnat", asegura Carles del Amor. También añade que "Corpinnat busca ser parte de la solución de un problema endémico que tiene nuestro territorio, el de la conservación del paisaje propio, de la dignificación del campesinado y del mismo oficio del elaborador, etc. Por lo tanto, una bodega que no respire Penedès, de gente que no vive, o que no constribuye al territorio, y que busca formar parte de Corpinnat simplemente por una cuestión estratégica, comercial o económica, no encaja, y más vale explicarlo al inicio que no después de meses o incluso años de estar en medio del proceso".
Si la junta da el visto bueno, se inician los protocolos de auditoría con Bureau Veritas, que es quien certifica que todo se cumple. Y finalmente, con los resultados de la certificadora y un informe de gerencia, se pasa la información a la asamblea, que es el órgano que al final del procedimiento autoriza o rechaza la nueva incorporación.
Este proceso suele ser largo porque las bodegas tienen que poder demostrar que como mínimo, durante dos años han elaborado espumosos como si ya formaran parte de Corpinnat. La auditoría de Bureau Veritas —que tiene que pagar la misma bodega— contempla controles de vendimia presenciales, auditoías de trazabilidad y también auditorías sensoriales en el VITEC de Falset, siempre garantizando el anonimato.
Otra de las novedades de este año es que a partir de ahora se empezarán a hacer auditorías de cata de vinos base. En total, un candidato tiene que superar, como mínimo, seis auditorías de Bureau Veritas y dos paneles de cata de VITEC mientras no supera la fase de candidato: tres vendimias, dos auditorías de bodega, una auditoría de añadas anteriores y el panel de cata de vinos base y de escumosos.
El anonimato
Superar todo este proceso no es garantía de ser admitido, porque la asamblea, formada por todas las bodegas miembros, tiene la última palabra. Este proceso que se hace de manera anónima, solo el gerente y el presidente de turno de Corpinnat saben el nombre del aspirante. Esto no es fácil, teniendo en cuenta que la primera condición que tiene que cumplir cualquier bodega que quiera formar parte de esta marca colectiva es que tiene que ser del Penedès, del "corazón del Penedès" —que es el sentido que tiene la marca Corpinnat. Por lo tanto, se trata de un territorio pequeño donde todo el sector se conoce.
De este modo, todo hace prever que el crecimiento que ha experimentado Corpinnat durante el 2025 se frenará a partir del segundo trimestre del 2027, para pasar a una época de consolidación como marca. Según Carles del Amor, "las bodegas que más o menos podrían cumplir con la mayoría de nuestros requerimientos ya han entrado o se están auditando"
Entrar a Corpinnat no es el final de trayecto, es el inicio de otro. Para empezar se tiene que valorar que se hace con las botellas anteriores que no cumplen los requisitos Corpinnat y que, por lo tanto, no pueden llevar el nombre en la etiqueta. Se auditan, se documentan y, en algunos casos, se hace una transición para sacarlas del mercado, en otros se da tiempo para venderlas y en otros se destruyen.
Después, cada una de las bodegas que forman esta marca colectiva se auditan cada año para comprobar que los requerimientos se cumplen. Exactamente el mismo proceso que han seguido para entrar, excepto las catas sensoriales.
Hay quién dice que se trata de un club elitista al alcance de muy pocos, pero el gerente lo niega y asegura que "son bodegas que están trabajando bien y que lo quieren seguir haciendo".