Si queréis probar más de una, tendréis que viajar hasta la cape al del Rin del Norte-Westfalia, pero a Cataluña estamos de suerte, porque hacen una que es excelente.
Fuera de Baviera, es un estilo que se deja ver muy poco. Una lástima, puesto que se trata de uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar de lucimiento de las maltas.
Es el estilo que representa mejor el imaginario colectivo de la cerveza tostada, pero las mejores esconden mucho más del que la industria nos quiere hacer creer.
A Múnich, estas cervezas conmemorativas las consumen de litro en litro, pero conviene no confiarse, a pesar del aspecto magnífico y la facilidad para bebérsela.
Histórica, perdida y renacida. Hoy, la cerveza de trigo belga disfruta de una buena salud y ha inspirado elaboradores de todas partes a explorar los límites.