Roscones solidarios para luchar contra el cáncer infantil
Una campaña solidaria del Gremio de Pastelería de Barcelona, la Fundación Villavecchia y GoodMax Fundraising Team
Esta campaña de Reyes, el Gremio de Pastelería de Barcelona colabora con la Fundación Villavecchia y GoodMax Fundraising Team para recaudar fondos que ayuden directamente a los niños con cáncer y otras enfermedades graves, y sus familias.
Por eso, este año por cada roscón vendido los pasteleros harán un donativo como mínimo de un euro que se destinará a contribuir a la finalización y equipamiento del Pabellón de la Victoria, situado en el recinto histórico del antiguo Hospital de Sant Pau de Barcelona. Se trata de un espacio especializado en cuidados paliativos pediátricos que ofrecerá estancias de respiro y atención integral para niños y jóvenes con enfermedades que no se pueden curar, en fases avanzadas y en situaciones de fin de vida.
Además, los roscones comprados en las pastelerías artesanas adheridas a esta iniciativa solidaria incluirán un código QR para que el comensal al que le toque la figurita del rey sea coronado como Rey Solidario, invitándole a hacer un bizum directamente en la Fundación de Oncología Infantil Enriqueta Villas y con el roscón.
Los clásicos siguen triunfando
La previsión de los pasteleros agremiados es que las ventas sean similares a las del año pasado, y que el roscón clásico de mazapán y fruta vuelva a ser el más comprado, seguido de cerca por el relleno de nata. Como en otros días ligados a un dulce tradicional, es habitual que algunas pastelerías propongan un roscón “innovador”, como puede ser de chocolate, pistachos, mascarpone o crema de limón.
Desde el Gremio, se recuerda que el roscón de Reyes es un producto artesanal que comporta entre seis y ocho horas de trabajo y se cuece sólo unas horas antes de comerlo, normalmente la noche de Reyes o el mismo día 6 de enero. Así, tanto la elaboración como la venta se concentran en un par de días muy focalizados en estos dulces.
El roscón de Reyes de pastelería también se distingue por utilizar ingredientes naturales y de calidad: masa madre, harina, huevos frescos, mantequilla, almendra marcona (para el mazapán) y una pieza fundamental: fruta auténtica. Sobre este último punto, desde el Gremio señala que el roscillo artesano se decora con naranja, cerezas y láminas de melón (la fruta verde del roscón) e invita a todos a no sacarla. Se trata de fruta que se confita hirviéndola con agua y azúcar, lo que hace que pierda su color. Por eso los pasteleros la tiñen con colorante natural.
El Gremio señala que, si es de calidad y elaborada de forma artesanal, la fruta se integra perfectamente en el roscón, queda tierna y con su zumo. En las tartas industriales, en cambio, a menudo no se utiliza fruta sino calabaza, porque es más barata.