El pan como paradigma de cómo ha cambiado el consumo
Queremos tener de todo a cualquier hora del día y esto no solo ha obligado a cambiar los hábitos de quienes nos provee de comer, sino que ha hecho aumentar el derroche.
Íbamos a buscar el pan pronto. Era bueno y solía ser del mismo tipo: girado o barrote, y quizás algún llonguet por almuerzo o por merienda los niños, de vez en cuando un corte de coca... comíamos más —y no estábamos tan grasos— pero lo hacíamos durar días. Se guardaba bien al cajón del pan de la tabla de la cocina, con el cuchillo para rebanarlo. No, antes no te pedían si lo querías cortado.
La frecuencia de consumo y compra era regular. Si se secaba, lo tostábamos. También