Cuando la mesa se viste de fiesta

Los invitados ya han llegado, y las conversaciones y las risas empiezan a calentar el ambiente. La mesa está parada con todo detalle, guarnida con el mantel que solo salen de la calaixera en las grandes ocasiones. La escudilla humea dentro de la sopera y el pollo asado espera, muy dorado, a la cazuela."Todo el mundo a mesa!", llamamiento la ama de la casa.

Los invitados ya han llegado, y las conversaciones y las risas empiezan a calentar el ambiente. La mesa está parada con todo detalle, guarnida con el mantel que solo salen de la calaixera en las grandes ocasiones. La escudilla humea dentro de la sopera y el pollo asado espera, muy dorado, a la cazuela."Todo el mundo a mesa!", llamamiento la ama de la casa.

"Este Nadal he querido innovar un poco", dice la cocinera, como repite cada año desde ya hace un lustro. Muchos le sonríen, algunos ni lo escuchan y unos cuántos —los más grandes— piensan que, al final, más importante que la comida es poderse reencontrar.

Mientras tanto, empiezan a desfilar los platos que abrirán la comida: minientrepans de cerdo con un toque oriental —que se pueden preparar con porchetta o con embutidos cocidos o curados de casa nuestra—; galletas saladas de queso y semillas de nigella (comino negro), que también podrían ser de sésamo; tartaletas de boniato y menta con queso de cabra, y bocaditos de berenjena con queso halloumi, tradicional de Chipre, conocido porque se puede hacer a la parrilla o freír sin que se funda, y que ya se encuentra fácilmente en muchos establecimientos.

¡Que empiece la gran comida de Navidad!