Tres recetas rápidas y con solo cinco ingredientes
Con el cocinero Arnau París, queremos daros ideas para cocinar platos buenísimos y originales cuando os queden pocos ingredientes a la nevera. Y el mejor de todo es que los podéis preparar en un santiamén!
Con solo cinco ingredientes —sandía, hecho, pan de molde, menta y jamón salado—, podemos dar vida a tres recetas sorprendentes que combinan frescura, sabor y simplicidad. La sandía, jugosa y dulce, es ideal para contrastar con sabores salados como el jamón y el hecho, que aporta una textura cremosa y una salinidad intensa. El pan de molde nos hace de base neutra, adaptable tanto en preparaciones frías como calientes. La menta, con un toque refrescante, transforma cualquier plato en una experiencia más vibrante. Y el jamón salado mujer carácter y profundidad al conjunto.
Con solo cinco ingredientes —sandía, hecho, pan de molde, menta y jamón salado—, podemos dar vida a tres recetas sorprendentes que combinan frescura, sabor y simplicidad. La sandía, jugosa y dulce, es ideal para contrastar con sabores salados como el jamón y el hecho, que aporta una textura cremosa y una salinidad intensa. El pan de molde nos hace de base neutra, adaptable tanto en preparaciones frías como calientes. La menta, con un toque refrescante, transforma cualquier plato en una experiencia más vibrante. Y el jamón salado mujer carácter y profundidad al conjunto.
Y es que cocinar con ingredientes comunes tiene muchas ventajas: ahorramos tiempo, reducimos el derroche y potenciamos la creatividad. Una tostada fresca con sandía, hecho y menta; un gazpacho de sandía y unas brochetas originales nos invitan a jugar con los sabores sin complicarnos.
Porque cocinar bien no siempre quiere decir cocinar mucho. Con un poco de imaginación y buen gusto, se pueden hacer maravillas!
Una fruta que es un refresco
La sandía tiene el origen a África, concretamente, en la región del desierto de Kalahari, donde hace más de 5.000 años se cosechaban de silvestres y eran muy valoradas por su capacidad de hidratar. Con el tiempo, ha viajado en todo el mundo, y hoy es la protagonista indiscutible de las mesas los meses de calor.
Para elegir una buena sandía, hay que fijarse en algunos detalles: que tenga una mancha amarilla en la base (señal que ha madurado en tierra), que suene vacía si la golpeamos ligeramente y que la cáscara sea lisa y brillante, sin zonas blandas.
Para conservarla, si no la hemos cortado, es mejor dejarla a temperatura ambiente y en un lugar oscuro, y posarla a la nevera para refrescarla el día que nos la queramos comer. Una vez comenzada, se tiene que guardar en frío, muy tapada, para evitar que se seque o que coja olores Se puede conservar hasta 4–5 días y, si en sobra, la podéis congelar, tajada a dados, para hacer granizados o smoothies.

