Un almuerzo tarraconense con el actor Oriol Grau
Esta vez, camino diez minutos por mi ciudad para encontrarme con el popular actor, que me espera en su casa con un manojo de espinacas recién recogidas
Tres días antes de comer con Oriol, voy a ver su monólogo, La madre, el demonio y yo, en el que hace un ejercicio de autoficción biográfica. Justo al día siguiente, tengo entradas para AI, la miseria nos hará felices, una pieza que nos habla de un mundo en el que los actores han sido sustituidos por robots. Mientras camino hacia su casa, pienso en el contraste entre lo que explican ambas obras, porque, sobre el escenario, Oriol, que siempre nos ha hecho reír tanto, se presenta con toda su