Desafiando la aridez a la llanura de Lleida
Estos años de sequía extrema, la viña de Lleida sobrevive al desierto gracias a las infraestructuras hídricas y el paisaje árido y semiárido se ha ido transformando en verde gracias a las acequias y los canales que construidos en la época de los romanos.
Con 178,9 litros de lluvia anual en el Segrià y 283 litros en el Urgell, podemos asegurar que a la llanura de Lleida no llueve. Ante esta situación, igual que pasó con el olivo, los viñadores que no tienen agua no ven viable una viticultura de secano que no sea con un mínimo de riego de apoyo.
Lagravera se nutre del canal de Pinyana; Castell de Remei bebe del canal de Urgell; el agua del canal de Aragón y Cataluña mujer vida a Raimat, y Clos Pons se sirve del Segarra- Garrigues. Una ag