Un bocadito de periferia cultural

Ya está en marcha la tercera edición de Periferia Cultural, un ciclo que promueve la cultura, la gastronomía y la identidad de los Países Catalanes. Hasta finales de octubre, se han programado una cuarentena de espectáculos de formato mediano de artistas de todo el territorio en unas treinta pueblas diferentes: música en directo, circo, danza, monólogos y actividades familiares comparten escenario con experiencias gastronómicas pensadas a medida para cada ocasión.

Ya está en marcha la tercera edición de Periferia Cultural, un ciclo que promueve la cultura, la gastronomía y la identidad de los Países Catalanes. Hasta finales de octubre, se han programado una cuarentena de espectáculos de formato mediano de artistas de todo el territorio en unas treinta pueblas diferentes: música en directo, circo, danza, monólogos y actividades familiares comparten escenario con experiencias gastronómicas pensadas a medida para cada ocasión.

Al frente de la propuesta culinaria, vuelven a ser el chef Sergi de Meià y la Fundación Coma de Meià, de Vilanova de Meià (Noguera), con una apuesta clara por productos ecológicos y recetas de kilómetro cero que explican el territorio a cada bocado. "La cultura no es un plato precocinado calentado al microondas. Tiene que ser como la buena cocina: hecho a fuego lento, con ingredientes honestos y servida en buena compañía", asegura el cocinero de la Fundación Coma de Meià.

Por saber que se cuece, asistimos al arranque de Periferia, el 31 de mayo, en el castillo de Mur (Pallars Jussà). Al escenario, el músico Francesc Ribera Titot va revisitar la obra del trovador medieval Guillermo de Berguedà. A su lado, la cantante aranesa Alidé Sans ofreció un viaje a través de su último trabajo, Arraitz, pura esencia telúrica en occitano.

A la cocina, Sergi de Meià propuso una cena dedicada a la amistad occitana-catalana, elaborado íntegramente con productos del Pallars e inspirado en la cocina popular de montaña. Crujiente de girella —el embutido pallarès tradicional, a base de carne de oveja—, un canelón rellenado de queso de tupí, intenso y aromático, una cassoulet al estilo pallarès y unos postres de fruta que podréis reproducir en casa si seguís de pe a pa las indicaciones de estas páginas. Encontraréis toda la programación y entradas para Periferia Cultural en la página web: periferiacultural.cat.

Embutido de carne de oveja

La girella, que podéis probar en charcuterías y restaurantes de los dos Pallars y del Alta Ribagorça, se ha revalorado mucho, los últimos tiempos. Tiene una particularidad: es uno de los pocos embutidos del país elaborado con carne, grasa y pequeños del cordero, además de incluir arroz, huevo, ajo, perejil, azafrán, sal y pimienta. De textura greixosa y granelluda, de color blanquecino y sabor intenso, se come frita, tajada a lonchas, o bien saltada con otros ingredientes.

Tradición de montaña

El tupí recibe el nombre de la vasija de barro que se usaba para elaborar este queso de gusto fuerte: la masa cuajada ácida o el queso curado se troceaba, se introducía dentro del recipiente y se añadía algún líquido, como por ejemplo anís, aguardiente seco o ron.

Panorámica

En el castillo de Mur se puede llegar por uno de los muchos caminos que los últimos años se han reacondicionado. Desde diferentes puntos, podréis disfrutar de unas vistas espectaculares de la Cuenca de Tremp y los Pirineos.

Barra energética

Este dulce se preparaba para conservar los higos de la temporada. Además, por la aportación energética, era perfecto para los campesinos, para afrontar las largas jornadas de trabajo.