Una cacerolada de caracoles asados con Marc Parrot
El músico y productor me espera en Sant Quirze Safaja para obsequiarme con una receta familiar que lo ha tenido unas cuantas horas removiendo la cazuela
Hay pocas cosas que me hagan tan feliz como que me preparen caracoles. Porque los caracoles, a mí, siempre me los han hecho. Primero, mi padre, que fue quien me enseñó a comerlos. Y, después, toda la familia Serret de Lleida y Vallfogona de Balaguer. Marc se dio cuenta enseguida de que me había hecho feliz. Solo le hizo falta ver con qué voracidad me los zampaba —únicamente comparable con la velocidad con la que se los comía él.
Después, ha resultado que nuestras estirpes son veci