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Los últimos cambios y novedades en los hábitos gastronómicos

Echamos un vistazo a la actualidad para analizar a fondo las últimas noticias y tendencias. ¿Quién mejor que Salvador Garcia-Arbós para explicárnoslo?

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GettyImages 2220421119 r © Getty Images

Ahora la anguila, pronto becadas y zorzales

La comunidad científica, comenzando por personalidades del CSIC, lleva años alertando de que la anguila europea está en peligro de extinción y reclama que se la incluya en el catálogo de especies amenazadas. Justo ahora, muchos cocineros —no diremos todos, porque, en diciembre de 2025, todavía me ofrecieron— han tomado conciencia de que comer angulas pone en peligro de extinción la Anguilla anguilla. De esta manera, la organización de cocineros Euro-Toques ha impulsado la campaña Angulas, no, gracias. Las redes sociales han denunciado que, a pesar de la situación crítica de la anguila europea, fatuos con suficiente poder adquisitivo para pagar picotazos de 1.000 euros el kilo han hecho ostentación del consumo de un producto que agoniza.

Si dejamos crecer las anguilas y somos capaces de hacer una pesca sensata, renacerá la cocina de este pez que nace en el mar de los Sargazos. Aparte de la anguila, hay unas cuantas especies que deberíamos poner en cuarentena antes de que sea demasiado tarde. Técnicos y científicos alertan que, tarde o temprano, tendremos que hacer largas abstinencias de becadas y tordos.

La pirámide alimentaria de Donald Trump

Entre bomba y bomba e insulto e insulto, en los Estados Unidos presididos por Donald Trump, gran amigo del malvado fino - cierto pederasta, agresor, violador en serie y traficante de personas Jeffrey Epstein, también se preocupan por la comida de los suyos; los que no son de los suyos ya saben qué pan les dan.

Dicen Make America Healthy Again, siguiendo con su lema de campaña. El insensato negacionista antivacunas y secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., dice que se quiere “poner la comida real en el centro de la dieta”, con el apoyo, según dice, de la “ciencia de máxima calidad” y el sentido común.

Han hecho un programa de cinco años para dar apoyo a los agricultores, los ganaderos y las empresas norteamericanas que cultivan y producen alimentos reales. El documento ocupa nueve páginas; es bastante más simplificado que las 150 del anterior. Pone el énfasis en volver a una dieta basada en alimentos naturales y poco procesados, con una alta proporción de fruta, verdura, proteína animal —carne roja y leche entera— y grasas saludables —destacando los aceites con ácidos grasos esenciales, como el aceite de oliva, pero sin descartar la mantequilla y la grasa de ternera—, todo reduciendo los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos, las harinas refinadas, las grasas no saludables, la sal y los aditivos químicos. Recomienda beber agua y bebidas sin azúcar; reducir el consumo de alcohol o evitarlo. Y ya es curioso, en un país en el que las marcas de refresco y las cadenas de comida rápida se han convertido en icónicas… 

A pesar de las contradicciones, esta nueva pirámide influye a escala global, porque a alguien ya le va bien (¡tú ya me entiendes!).

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La máquina de matar anisakis

El año 2024, la Cátedra AgroBank de la Universitat de Lleida premió con 15.000 euros un proyecto liderado por la Universidad de Zaragoza para eliminar parásitos zoonóticos del pescado, como el anisakis, el gusano blanquecino, filamentoso y fastidioso de hasta 3 centímetros que vive en el aparato digestivo de los pescados y los cefalópodos, y que pasa al músculo cuando el animal ya está muerto. En el congreso Madrid Fusión 2026 se presentó el prototipo, por parte de un equipo de científicos de la Universidad de Zaragoza y el chef Cristian Palacio (Gente Rara, Zaragoza). Zero Parásitos es la máquina de matar el anisakis sin tener que congelar ni provocar ninguna alteración en la textura ni el gusto del pescado. La nueva tecnología consiste en la aplicación intermitente de campos eléctricos de alta intensidad y corta duración a alimentos emplazados entre dos electrodos, que inactivan microorganismos a temperaturas bajas, sin afectar las propiedades sensoriales ni nutritivas del producto, además de permitir alargar su conservación.

El futuro de las granjas de insectos

Parecía que comeríamos tortillas de insectos y que haríamos el vermut con langostas, hormigas y otros insectos salados. Nos habían asegurado que alimentaríamos peces con insectos, una biomasa de buen hacer y con virtudes infinitas. Sin embargo, hemos empezado el año con la noticia de la quiebra de la granja de insectos más grande de Europa, que la start-up francesa Ÿnsect vendió como el negocio del milenio y el fin del hambre y no sé cuántos bla, bla, bla.

La FAO, la agencia de la ONU que lidera el esfuerzo internacional para acabar con el hambre en el mundo, tiene un programa que analiza el potencial para la alimentación humana de insectos y arácnidos. Según datos de la FAO, la entomofagia, o consumo de insectos, es una práctica ancestral que siguen dos mil millones de personas, especialmente de Asia, África y América Latina. Hay más de 1.900 especies de insectos comestibles: 250 especies en África; 549 en México; 180 en China; 160 en la zona del Mekong.

Los insectos picaron la curiosidad de los centros de investigación y de los inversores a raíz del aumento de la demanda de alimentos. También se estudian como fuente alternativa de proteína para la alimentación animal, abonos orgánicos o usos industriales. De momento, la viabilidad ha quedado cuestionada por falta de rentabilidad, como las granjas de gusanos que debían comerse el mundo cuando los ordenadores no eran portátiles y los teléfonos eran fijos.

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Este artículo se publicó en el número: 297 de Cuina