Dime cómo tomas el vermut y te diré cómo eres
El vermut dice más de nosotros de lo que parece. En Cataluña, esta pausa medio sagrada del mediodía funciona como un pequeño retrato colectivo y revela cómo entendemos el tiempo, la conversación y la manera en que nos relacionamos.
En un país donde el tiempo parece acelerarse, el vermut sigue siendo un pequeño acto de resistencia. Una pausa que revela cómo somos, cómo vivimos y cómo nos gusta compartir. Lo hacemos de muchas maneras. Hay quien lo encara con devoción casi litúrgica, quien lo vive como una excusa para alargar la mañana y quien lo convierte en un escenario social donde todo puede pasar. Oliva, naranja, limón, hielo, etc. Las opciones son muchas. Quizás por eso, más que una bebida, es un espejo de nu