Tres recetas rápidas y con solo cinco ingrdients
Con el cocinero Arnau París, queremos daros ideas para cocinar platos buenísimos y originales cuando os queden pocos ingredientes a la nevera. Y el mejor de todo es que los podéis preparar en un santiamén!
Con solo cinco ingredientes bien elegidos, se pueden hacer maravillas en la cocina. No hacen falta listas infinitas ni técnicas complicadas para preparar platos sabrosos, saludables y sorprendentes como los que os proponemos este mes: tres recetas que tienen como base el tomate, las anchoas, el queso fresco, las judías de la aguja de gancho y las olivas.
Con solo cinco ingredientes bien elegidos, se pueden hacer maravillas en la cocina. No hacen falta listas infinitas ni técnicas complicadas para preparar platos sabrosos, saludables y sorprendentes como los que os proponemos este mes: tres recetas que tienen como base el tomate, las anchoas, el queso fresco, las judías de la aguja de gancho y las olivas.
El tomate nos regala frescura y acidez y, cuando es de temporada, no necesita muy más. Las anchoas aportan una intensidad salada que puede hacer de contrapunto perfecto. El queso fresco —o una versión más cremosa y festiva, la burrata— suma suavidad y equilibrio, mientras las judías de la aguja de gancho, con una textura fina y mantecosa, son un tesoro de la cocina catalana y una gran fuente vegetal de proteínas. Y las olivas dan carácter y personalidad a cualquier plato.
Cocinar con ingredientes comunes tiene ventajas claras: ahorramos dinero, aprovechamos mejor el que tenemos a la nevera y reducimos el derroche.
Dos quesos diferentes
El queso fresco y la burrata son dos quesos blandos, suaves y con un alto contenido de agua, ideales para comer fríos o a temperatura ambiente. El queso fresco se elabora coagulando la leche de vaca, oveja o cabra con cuajo o con algún ácido (como el limón o el vinagre), y calentándola ligeramente hasta que la leche se corta y se separa el suero. Una vez colada, el resultado es un queso blanco, húmedo, de textura granulosa y gusto suave, con un punto lácteo y fresco. Es muy versátil y se puede consumir tanto solo cómo aliñado con aceite, hierbas o fruta.
La burrata, en cambio, es un tipo de queso fresco hecho de leche de vaca y originario de la Pulla italiana con una textura cremosa y suave. Su característica más distintiva es que tiene una capa exterior de mozzarella, pero adentro esconde la stracciatella, un relleno de crema e hilos de mozzaella. Cuando lo cortamos, la crema se esparce y se mezcla con el resto de ingredientes que tengamos al plato.


