El Gastronomic Forum Barcelona explora el formato de la barra gastronómica
Entre el 2 y el 4 de noviembre, el salón de gastronomía recreará una gran barra en directo donde los chefs exhibirán sus propuestas
El Gastronomic Forum de Barcelona, que se celebrará entre el 2 y el 4 de noviembre en la Fira de Barcelona de Gran Via, se suma a una de las grandes tendencias de la restauración contemporánea: la barra gastronómica.
A lo largo de las tres jornadas, el salón recreará una gran barra en directo para que chefs y profesionales del sector puedan acercar al público un modelo que busca ofrecer una experiencia más próxima, participativa y personalizada con el comensal.
Una experiencia inmersiva
Para trasladar esta experiencia al foro, la feria reunirá en la barra a los chefs Albert Raurich (Dos Palillos), João Kather (Tetsu) y Martín Comamala (539 Plats Forts). A través de sus ponencias con degustación, los tres chefs mostrarán cómo este formato responde a una demanda creciente de propuestas más próximas y transparentes, que buscan eliminar las barreras entre la cocina y la sala.
Para João Kather, chef de Tetsu —restaurante madrileño especializado en cocina japonesa a la plancha— el auge de las barras gastronómicas está estrechamente ligado a la búsqueda de experiencias más humanas y personalizadas. “El cliente busca más proximidad con quien le atiende. La barra favorece una relación más directa entre cocineros y clientes, lo cual permite explicar productos, técnicas y elaboraciones mientras se observa de primera mano la reacción de quienes los prueban”, explica.
En una línea similar, Albert Raurich, chef y fundador de Dos Palillos, reconocido por su singular fusión de cocina asiática y la tradición de tapas, considera que este formato se ha consolidado porque responde a una demanda real del consumidor actual. “Es difícil encontrar hoy un nuevo restaurante que no incorpore una barra gastronómica. El cliente busca vivir algo más que una comida y este formato lo hace posible”, afirma.
Innovar desde las raíces
Según Raurich, “la cultura de la barra forma parte de la identidad gastronómica del país, desde los bares de barrio hasta las barras de tapas y platillos. La diferencia es que hoy este concepto se ha integrado en proyectos de alta cocina que encuentran en él una herramienta para ofrecer una inmersión mucho más completa”. En el caso de Dos Palillos, toda la cocina queda rodeada por una barra que permite seguir de cerca cada momento del servicio. “Es como comer dentro de la cocina”, resume.
Por su parte, Martín Comalama, chef de 539 Plats Forts, está habituado a cocinar en solitario frente a una barra que sitúa al comensal en contacto directo con él. “No es una moda pasajera. Es un cambio profundo que ya se está consolidando. La barra permite a muchos cocineros jóvenes desarrollar proyectos propios en espacios más pequeños y mostrar su manera de entender la cocina”, señala.
Así, su intervención pondrá el foco en esta manera de trabajar, donde la proximidad y la transparencia forman parte esencial de la propuesta. “El cliente busca cada vez más proximidad con quien cocina. No solo quiere disfrutar de los platos, sino también entender qué hay detrás de cada elaboración y conectar con las personas que la hacen posible”, afirma.
Añade Cuina como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad




