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Breda reivindica el legado de la tradición alfarera

Gracias a la modernización de la industria alfarera, Breda es un importante productor de alfarería para uso culinario

02/09/2026  08:00
cuina.cat per a terrissa breda
REGAS CERAMICS 1
REGAS CERAMICS 1

Más de seis siglos de tradición alfarera han convertido Breda en uno de los grandes nombres de la cerámica culinaria catalana. Entre arcillas refractarias, tornos, hornos y cazuelas, el municipio del Baix Montseny ha sabido transformar un oficio ancestral en una industria moderna que todavía hoy produce utensilios de barro para uso culinario.

Territorio de arcilla

Su historia comienza bajo tierra, donde las arcillas refractarias que afloran en el territorio, convirtieron Breda en un lugar privilegiado para la alfarería culinaria. El origen de esta tierra, sin embargo, es mucho más antiguo que el oficio que de ella nació. El estudio de cinco antiguas terreras de Breda ha determinado que las arcillas tienen un origen geológico de unos diez millones de años.

Tradicionalmente, los olleros de Breda obtenían la materia prima de las terreras situadas junto al municipio y la clasificaban en arcillas blancas, negras y rojas, combinadas según la fórmula secreta de cada maestro alfarero. La capacidad de resistir el choque térmico de la arcilla refractaria permitía convertirla en recipientes aptos para el fuego, una característica fundamental en una época en que las cazuelas se ponían directamente sobre las brasas.

Durante cientos de años, el oficio de alfarero se mantuvo inalterable; con la utilización del torno manual y los hornos morunos como elementos centrales. En 1769, los alfareros de Breda obtenían permiso para vender en Barcelona; en 1777 fundaban su propio gremio y ya exportaban alfarería a América. Sin embargo, no fue hasta principios del s. XX que la industrialización y automatización de los talleres provocaron la creación de las primeras fábricas destinadas a la alfarería y la manera tradicional de elaboración fue sustituida por la fabricación industrial.

La industria se transforma

La reconversión industrial del sector de Breda arrancó con fuerza durante la década de los sesenta. Aparecieron las primeras prensas mecánicas rotativas para fabricar cazoletas y las máquinas destinadas a amasar la tierra, entre otras. En los años setenta llegaron los hornos eléctricos, los hornos de campana, de vagoneta y los hornos de túnel, que dejaron atrás los tradicionales hornos morunos. La década de los ochenta trajo nuevas transformaciones, con la incorporación de prensas hidráulicas y esmaltadoras robotizadas. Y la innovación no se ha detenido. La mecanización, las nuevas tecnologías y los grandes sistemas de producción han permitido multiplicar la capacidad productiva y adaptar el sector a las exigencias del mercado contemporáneo.

Ceràmica de Breda per a ús culinari de Ceràmiques Graupera
Cerámica de Breda para uso culinario de Cerámicas Graupera

Hoy, la industria alfarera de Breda está totalmente mecanizada y adaptada a las nuevas tecnologías y a las grandes cadenas de producción. Las fábricas del municipio y de los alrededores producen toneladas semanales de recipientes cerámicos para uso alimentario que se exportan a todo el mundo. Todo ello, fruto del conocimiento acumulado por diversas generaciones. A pesar de la industrialización y el cierre de antiguos talleres a finales del siglo XX, en Breda todavía hay productores que mantienen viva la alfarería para uso culinario como el primer día.

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