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“La nueva DO de espumosos es la respuesta a la grave crisis del Penedès”

Pepe Raventós, de Raventós i Blanc está en conversaciones con la DO Penedès para redactar una normativa inclusiva para incorporarse a esta nueva denominación de origen

01/09/2026  08:10
Ferran Caldés
Pepe Raventós, Elena Loredana y Joan Munné analizan los datos de esta vendimia
Pepe Raventós, Elena Loredana y Joan Munné analizan los datos de esta vendimia

Desde 2012, cuando Pepe Raventós decidió que su bodega Raventós i Blanc saldría de la DO Cava, este bodeguero tiene entre ceja y ceja que hay que crear una nueva denominación de origen. Afirman que no se desmarcaron del cava para ir por libre, sino para poder reivindicar el territorio, las elaboraciones de calidad que se hacen y la identidad propia. Catorce años después, el que había sido el enfant terrible de los espumosos penedesencs, cree que podría encontrar el encaje en una nueva estructura dentro de la DO Penedès.

“La DO Cava, que tiene un nombre precioso y era una idea preciosa, es un proyecto que no ha conseguido ser lo que tenía que ser para rivalizar con el champán. Y no se trata solo de criticar a los grandes productores industriales, sino de pensar qué podemos hacer los pequeños y medianos productores para cambiar esta situación”, asegura el director general de Raventós i Blanc.

Durante todo este tiempo, esta bodega ha ido haciendo un trabajo en solitario, siempre con la voluntad de trabajar conjuntamente, pero sin encontrar el encaje. “Clàssic Penedès nació con la ambición de convertirse en una especie de Crémant [los espumosos franceses que no son de la Champaña y que no tienen el mismo reconocimiento mundial]. Y después nació Corpinnat, pero no creemos que una marca privada colectiva pueda competir con el Champán. Quizás nos equivoquemos, pero no nos veíamos ahí”, detalla.

La DO Penedès ya ha anunciado, e incluso ha presentado al consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, la propuesta para crear una nueva estructura dentro de la denominación de origen. Bajo un mismo paraguas, convivirían dos cámaras, con funciones de denominación de origen y totalmente independientes: una de vinos tranquilos y otra de vinos espumosos, que no interferirían una en la otra. Se crearían una especie de categorías —que llaman potenciales— que dividirían los espumosos según parámetros territoriales, de origen y de trabajo en la viña. Pepe Raventós está participando activamente en las conversaciones y negociaciones que deben permitir hacer realidad este proyecto y tiene claro que “la nueva DO de espumosos es la respuesta a la grave crisis que vive el sector y el Penedès.”

Lo cierto es que miles de kilos de uva que se producen en esta zona, este año no se venderán, y los que sí que se entrarán en las bodegas lo harán con un precio tan bajo que en muchas ocasiones ni siquiera compensa el gasto de producción.

En Raventós i Blanc creen que esta nueva denominación de origen puede revalorizar el producto elaborado en el Penedès, reivindicarlo, mostrarlo y venderlo en todo el mundo, y por eso Pepe Raventós se ve en ella. “Ahora, si no vamos todos a una y si no estamos todos, daremos risa”, advierte con rotundidad. 

De momento es una propuesta que espera ver la luz dentro de no mucho tiempo, pero que continúa enfrentándose a un gran handicap: “La principal dificultad es conseguir que todas las bodegas nos pongamos de acuerdo”, admite Raventós. Este es un mal que afecta a esta zona desde hace mucho tiempo.

Una vendimia irregular

Mientras tanto, en Raventós i Blanc están en plena vendimia, una cosecha en la que, desde el punto de vista de la producción, se han alcanzado las cantidades de antes de los tres años de sequía, que afectaron gravemente la zona. Pero la nueva realidad climática no perdona y, si bien las lluvias de este invierno y primavera han sido muy beneficiosas, las altas temperaturas del mes de julio han provocado desajustes que dificultan una buena previsión y organización de la vendimia. La madurez de la fruta ha hecho avanzar la fecha de inicio prácticamente un mes, hecho que también ha obligado a la bodega a tener que trabajar más rápido para poder hacer encajar todas las piezas. Sufren sobre todo por la acidez, una característica imprescindible para poder afrontar las largas crianzas con garantías.

Se trata del momento más trepidante del año y el más importante, en el que se debe coordinar la cosecha de las diferentes parcelas de las 50 hectáreas que tiene la bodega, pero también las de los 19 viticultores con los que trabajan. Todo ello para elaborar unos vinos tranquilos y espumosos, algunos de los cuales no saldrán al mercado hasta dentro de 12 años.

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