Gaudeat: Un homenaje comestible a la obra de Gaudí

El centro de innovación gastronómica Makeat y Lluc Crusellas vuelven a colaborar para crear GAUDEAT, una iniciativa que reinterpreta el universo arquitectónico de Antoni Gaudí convirtiéndolo en una marca de bombones

25/09/2026  17:02
01 Bodegó Pack Gaudeat
01 Bodegó Pack Gaudeat

¿Y si el mejor recuerdo de Barcelona se pudiera comer? Esta es la pregunta que hay detrás de GAUDEAT, un proyecto nacido de la colaboración entre el pastelero Lluc Crusellas —ganador del World Chocolate Masters en 2022— y el centro de innovación gastronómica Makeat, que ha convertido algunos de los elementos más emblemáticos del patrimonio arquitectónico de Antoni Gaudí en bombones.

No es, sin embargo, una colaboración nacida de cero. Crusellas y Makeat ya habían trabajado juntos en la final del World Chocolate Masters en la que el pastelero fue declarado mejor chocolatero del mundo. Este tándem, explican, fue determinante para volverse a sentar en la misma mesa. “No porque sea campeón del mundo, sino porque es Lluc”, defienden desde Makeat. “El conocimiento suma, pero la actitud multiplica. Y Lluc es pura actitud”.

Repensar los souvenirs

El proyecto parte, realmente, de una crítica a la manera como a menudo se representa Barcelona en los souvenirs. “Todos los souvenirs de Barcelona y de Gaudí dañan la imagen de la ciudad. Ves cosas de Miró en forma de Gaudí, cosas de Gaudí en forma Picasso. ¿Qué está pasando?” se preguntan.

Sus impulsores consideran que muchos de los productos que se venden actualmente no hacen justicia al patrimonio de la ciudad y reivindican un objeto que se pueda comprar, regalar y compartir, pero que a la vez sirva para explicar el lugar de donde proviene. “Somos Cataluña, somos gastronomía, somos la mejor ciudad del mundo para comer”, defiende el equipo del proyecto.

“Empezamos trabajando una figurita de las chimeneas de la Casa Milà, como bombón”, explican desde Makeat. Lo que debía ser una propuesta divertida para los visitantes fue creciendo hasta convertirse en un proyecto que quiere reivindicar otra manera de explicar y, sobre todo, de entender la ciudad.

Es más que evidente la inmensidad del patrimonio modernista que nos ha dejado Gaudí, y, por lo tanto, seleccionar solo nueve elementos les obligó a mirar con lupa. Pero no se trataba simplemente de escoger los elementos más reconocibles del modernismo gaudiniano. Sino que el chocolate impone sus propias leyes. “El chocolate tiene limitaciones”, explican. Una pieza arquitectónica puede ser espectacular sobre un plano y, en cambio, resultar imposible de reproducir con un material que se funde, se rompe y forma burbujas.

Prueba y error

Detrás de cada pieza hay dos años de trabajo, pruebas y desarrollo. Cada pieza se ha revisado físicamente, se han calculado sus dimensiones y el gramaje, se han hecho esbozos, moldes, rediseños, impresiones, y un gran, etcétera. Esta obsesión por la proporción es importante. Una cruz, un balcón o una forma escultórica no ocupan el mismo espacio. “Todos los volúmenes deben tener su presencia”, resumen. Es una cuestión aparentemente menor, pero que dice mucho de la filosofía de GAUDEAT. “Gaudí se inspira en la naturaleza, la naturaleza la transforma en la arquitectura, y nosotros la arquitectura la volvemos a transformar en elementos naturales”, concluyen desde Makeat.

Peces inspirades en el patrimoni de Gaudí
Piezas inspiradas en el patrimonio de Gaudí

En una línea similar, Crusellas nos habla de sabores que miran en dirección al Mediterráneo. Y es que entre los bombones se pueden identificar fácilmente los frutos secos, las notas cítricas, la canela y el café. El objetivo del proyecto es construir un paisaje gustativo que acompañe las formas y remita al territorio. El chocolate, paradójicamente, no es propio del Mediterráneo, pero se han asegurado de que así lo sean los ingredientes que lo acompañan. “Queríamos que todo recordara un poquito a estar aquí y no usar, evidentemente, menta o sal del Himalaya”, explica el chocolatero.

Mirando al futuro

GAUDEAT, sin embargo, no quiere quedarse dentro de la caja. El proyecto prevé una dimensión digital que permita descubrir qué hay detrás de cada forma: qué edificio representa, dónde se encuentra el elemento arquitectónico y qué papel tiene dentro de la obra de Gaudí. La idea es sustituir parte de la información estática por una experiencia más interactiva. “Se deben buscar nuevos métodos para que la gente aprenda”, explican.

Es una manera de intentar acercar el patrimonio también a quienes viven aquí. Porque el desconocimiento no es exclusivo del turista. El bombón, en este caso, puede funcionar como una puerta de entrada a mirar de otra manera aquello que ya conocíamos.

Compromiso con el patrimonio

La marca destinará el 1% de sus beneficios a proyectos de restauración, protección y divulgación del patrimonio de la ciudad y de la obra de Gaudí. “Somos unos enamorados de la ciudad que nos vio nacer, de Gaudí y de su obra”, explica Pol Bernat, Project Manager de GAUDEAT. “Desde el principio teníamos muy claro que debíamos colaborar en el mantenimiento de su legado.” La voluntad es que este compromiso cultural forme parte de la identidad de la marca y no sea solo un complemento del producto.

Porque cien años después de la muerte de Gaudí, todavía queda mucho por descubrir del genio.

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