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Raül Bobet: “El vino tiene que ver con el paisaje y con compartir, y eso no desaparecerá"

El enólogo Raül Bobet presenta las nuevas añadas de la bodega Ferrer Bobet y afirma que para hacer frente a la crisis del vino, "hay que hacer piña"

28/05/2026
Margalida Ripoll
FerrerBobet 60
FerrerBobet 60

El empresario Sergi Ferrer Salat y el enólogo Raül Bobet hace más de 20 años que se embarcaron en una aventura conjunta en Porrera (Priorat), con la creación de la bodega Ferrer Bobet. La gran apuesta de esta casa es la cariñena, una variedad de uva menos expresiva que la garnacha —con la que convive en este territorio y en esta bodega—, pero que ofrece una acidez que permite que envejezca con garantías. 

Ferrer Bobet es una bodega de dimensiones pequeñas, de donde salen 40.000 botellas repartidas entre dos referencias de vino tinto y un vino dulce. Los vinos Ferrer Bobet y Ferrer Bobet Vinyes Velles Selecció salen al mercado con un mínimo de cinco años de crianza. Por ello, las últimas añadas que se han presentado son las del 2021. En cuanto al actual vino Ferrer Bobet (que antes se etiquetaba como Ferrer Bobet Vinyes Velles), se elabora aproximadamente con tres cuartas partes de cariñena y una parte de garnacha. El Ferrer Bobet Vinyes Velles Selecció, en cambio, es un monovarietal de cariñena. Explican que el tiempo “no es un condicionante, sino un aliado, y por lo tanto la paciencia es una materia prima tan importante como la viña o la llicorella”. Por ello, las añadas de estas referencias no salen al mercado hasta que la bodega no considera que están en el momento óptimo, independientemente del calendario que marquen los ritmos comerciales..

Estos son vinos con caracteres más frescos y más ligeros de los que caracterizaban los de su territorio, serían lo que según quién llama “el nuevo estilo de vinos del Priorat”, pero el mismo Raül Bobet recuerda que, desde que empezaron, ahora ya hace más de 20 años, los han elaborado de esta manera, “y eso es fácil de ver, porque basta solo con probar nuestros vinos desde el 2005”. Apunta que en aquel momento recibieron muchas críticas precisamente por elaborar unos vinos diferentes respecto de la línea que predominaba entonces: “Es lógico que fuera así, porque cambiamos estilos”. Ahora, la mayoría de vinos de la DOQ Priorat buscan ser más frescos, con más fruta, menos extracción y menos madera, porque la demanda del mercado va hacia aquí. Un mercado que consume más vino blanco que vino tinto y que busca graduaciones alcohólicas más bajas. 

La sala de barricas de Ferrer Bobet
La sala de barricas de Ferrer Bobet

consumo de vino con alcohol, y también es cierto que los proyectos que no tengan claro qué vino quieren hacer y que no tengan recursos y energía para encontrar un buen equipo, generar una buena comunicación y aguantar este chaparrón, sufrirán. Desgraciadamente, habrá quien se quede por el camino, pero esto que tenemos aquí es algo muy único y se debe preservar. Hará falta paciencia y no perder la esencia.”

Y es que el mundo del vino en el mundo entero está en crisis, especialmente en cuanto al consumo, y precisamente por este motivo, cree que es el momento de hacer piña, de pensar en positivo y hacer un frente común. Recuerda que hace unos años el resveratrol —uno de los componentes del vino— se presentaba como “una especie de cura milagrosa, y estas exageraciones no tienen sentido. El vino es algo más poderoso que todo eso. Tiene que ver con la socialización, con el paisaje, con la gente y tiene que ver con compartir. El vino tiene unos rituales que forman parte de nuestra cultura y, además, viene de muy antiguo, y eso no desaparecerá así como así”. 

El Vino de Paja

Hace 20 años, cuando la bodega empezó a andar, en Ferrer Bobet se imaginaron un vino dulce. Fue justo a finales de 2025 cuando se presentó. No es que aparcaran el proyecto, es que el vino se ha ido haciendo durante este tiempo, desde un buen principio tenían claro que sería un vino que saldría con muchos años de crianza. Es como si la gente que hace vino contara el tiempo de una manera diferente al resto de mortales.

Los cañizos de Ferrer Bobet donde se secan las uvas para elaborar el Vino de Paja
Los cañizos de Ferrer Bobet donde se secan las uvas para elaborar el Vino de Paja

El Vino de Paja es un vino dulce elaborado con macabeo y viognier. Las uvas se recogen  en el punto óptimo de azúcar y acidez y se dejan secar sobre bases de cañizo. Después se hace un vino que se pone dentro de una barrica durante 20 años. En este tiempo, como no se rellena, el líquido se reduce cerca de un 60%. De esta manera, por cada 1.000 kg de uva, salen entre 200 y 250 litros de vino que serán los que se embotellarán. 

El resultado final es un vino dulce fresco, a pesar de los 220 gramos de azúcar por litro que contiene. Del cual solo se hacen 600 botellas y que se comercializa a un precio que supera los 200 euros.

Castell d’Encús pondrá en marcha una fundación

Fuera de Ferrer y Bobet, Raül Bobet tiene su proyecto propio, la bodega Castell d’Encús, en Talarn (Pallars Jussà). Siguiendo con la línea de la preservación de la tierra y el entorno, ha anunciado la creación de una Fundación en Castell d’Encús. 

Aunque es un proyecto que se podría dar a conocer a lo largo de este mismo 2026, tampoco han explicado muchos detalles. Lo que sí ha anunciado el propio Bobet es que será una fundación que irá más allá de la teoría para trabajar por la preservación de la naturaleza y del territorio, “ha de ser para hacer país y preservar el paisaje”. Un trabajo que ligará el vino con la cultura, el paisaje y la comunidad. “Es necesario que preservemos las zonas bien conservadas que aún quedan y para hacerlo, falta cultura y falta calma. Debemos amar la tierra y debemos respetarla”, sentencia.