Brazos de nata y de crema

Ingredientes

Para el bizcocho:

  • 6 huevos 
  • 200 g de azúcar
  • 200 g de harina de trigo, de media fuerza, pasada por el tamiz
  • la piel rallada de 1 limón

Para la nata montada:

  • nata líquida 35% MG

Para la crema pastelera:

  • ½ l de leche
  • la piel rallada fina de 1 limón
  • 4 yemas de huevo
  • 40 g de almidón de maíz
  • 90 g de azúcar blanco

Para el montaje:

  • azúcar glas
  • azúcar normal (para quemar)

Los brazos de gitano son uno de los dulces clásicos de la pastelería catalana, presentes desde siempre en las vitrinas de las pastelerías y en las mesas familiares, sobre todo en fechas señaladas. Se trata de un bizcocho fino y esponjoso que se enrolla sobre sí mismo para rellenarlo de nata o de crema pastelera, y que debe buena parte de su encanto a la sencillez de los ingredientes y a la destreza necesaria para elaborarlo bien.

El secreto para que el bizcocho quede esponjoso y no se rompa al enrollarlo es conseguir una plancha bien fina: cuando se rompe, casi siempre es porque la plancha ha quedado demasiado gruesa. Este detalle técnico marca la diferencia entre un brazo de gitano exitoso y uno que se deshace a mitad de elaboración, y explica por qué es un dulce que, a pesar de su apariencia sencilla, requiere oficio.

Son un postre que resiste bien el paso de las horas, tal como demuestran las vitrinas de las pastelerías, donde lucen fantásticos. En casa, sin embargo, lo mejor es terminarlos justo antes de servirlos, añadir azúcar glas a los de nata y quemar con azúcar normal los de crema, para garantizar que lleguen a la mesa en el mejor momento.

Dos rellenos

Si hablamos del relleno, nata y crema pastelera dan resultados muy diferentes. La crema, con una textura firme y ligada, aguanta mucho tiempo la forma del brazo, mientras que la nata, al estar montada, se mantiene menos tiempo, motivo por el cual a veces se le añade gelatina.

  1. Para el bizcocho: montad los huevos con el azúcar. Con cuidado, incorporad la harina y la piel de limón rallada. No trabajéis la masa en exceso: solo debe quedar unida, esponjosa y homogénea.
  2. Poned la masa dentro de una manga pastelera con una boquilla de agujero redondo y liso, y, sobre papel de horno, rellenad una bandeja metálica de unos 30 x 40 cm.
  3. Con el horno a 220 ºC, coced las planchas 5 min. Cuando saquéis la bandeja, golpead en seco la base del molde para liberar el aire interior.
  4. Cortad la plancha en rectángulos de 9 x 13 cm; de cada bandeja saldrán 9 placas.
  5. Para la nata montada: montad la nata bien fría.
  6. Para la crema pastelera: en un cazo ancho, haced que la leche rompa a hervir con la piel de limón rallada. Retiradla del fuego, tapad el cazo y dejadlo reposar 30 min.
  7. En otro cazo, mezclad bien las yemas de huevo, el almidón y el azúcar, hasta que la mezcla adquiera un color blanquecino, y verted por encima la leche anterior, bien colada.
  8. Coad la mezcla removiéndola sin parar; cuando rompa a hervir, retirad el cazo del fuego y reservad la crema. Dejadla enfriar filmada a piel.
  9. Reservadla en la nevera, dentro de una manga de plástico desechable.
  10. Para el montaje: justo antes de presentar el postre en la mesa, rellenad los bracitos con la crema o la nata y enrolladlos con cuidado.
  11. Añadid azúcar glas encima de los bracitos de nata; poned un poco más de crema encima de los de crema y un poco de azúcar normal, y quemadlo.
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